En el harem.

Entre las mujeres del suntuoso y lujoso harem del rey Esciros, se ocultaba el más grande héroe de toda Grecia, Aquiles. Hasta que fue descubierto por el ínclito Odiseo, que lo llevó arrastras para que cumpliera con su destino.

M. D. Álvarez

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Bajo el hielo.

Bajo los hielos imperecederos de la Antártica se escondían las ruinas de la primera civilización avanzada que hubo sobre la tierra y no me estoy refiriendo a la humana. Ya que antes que la nuestra hubo otras muchas civilizaciones que, o bien avanzaron tanto que dejaron este planeta para conquistar las estrellas o bien se aniquilaron con guerras.

Os estaréis preguntando ¿Cuántas civilizaciones han pasado? Pues bien, según los mayas, cuatro pues nos encontramos en la quinta era y última.

Todas las anteriores civilizaciones bebieron del saber de la primera, ya que igual que nosotros hallaron las ruinas bajo los inhóspitos hielos surgidos después de la desaparición de la primera.

Se cree que los hielos aparecieron a causa de un desplazamiento del eje, provocado por uno de los experimentos llevado a cabo por la civilización a la que pertenecía aquellas ruinas, que ahora nos tocaba a nosotros desvelar sus secretos.

M. D. Álvarez

La teoría del caos.

Todos somos hijos del caos, de ahí la evolución tan caótica que llevamos. Como hijos suyos tendemos a la aniquilación y yo sería testigo indirecto de vuestra extinción. No se me permite intervenir por mucho que me pese, pues un mandato divino nos impide intervenir en la creación del universo de nuestro predecesor.

El caos había llevado a cabo su universo de forma imprecisa y con muchos fallos. Su teoría, era que nada dura eternamente y como muestra, añadió un plazo de autodestrucción.

M. D. Álvarez

Un día cualquiera.

Te sucederá un día cualquiera y sin que te hayas dado cuenta. Serás una persona distinta y sin saber porque. Te hallaras sólo, pero en compañía de todos. Con el corazón roto, pero con un ansia de vivir que te distinguirá de todos.

Todos te verán distinto, pero tú seguirás siendo el mismo, pero distinto. Tu corazón roto se repondrá y querrá seguir amando, pero no podrá, porque ya no serás el mismo.

Y todo esto te sucederá, en un día cualquiera.

M. D. Álvarez

La cacería de la criatura.

¿Cómo enfrentarse con aquello? Era una pregunta inquietante e incomprensible.

Aquello era una criatura diminuta, pero con un poder sobrecogedor. Su mirada podía helar la sangre y destrozarte por dentro.

Ya había eliminado a dos de mis mejores cazadores y estaba visto que si no actuaba rápido, iba a tener idéntico destino.

No podía demorarlo por más tiempo así que bajé de mi montura y lo aplasté con mi bota, limpiándome sus restos en una roca cercana.

Mira que había sido fácil y aquella cosa había eliminado a nada menos que 10 de los mejores cazadores del reino, además de 2 de los míos.

M. D. Álvarez

El sueño del Caos primigenio.

¿Por dónde empezar? He ahí la cuestión mas importante de toda la historia. Nada más sencillo que por el principio y ¿cual es el comienzo, la génesis? Eso nadie lo sabe con seguridad.

Posiblemente este sea uno de esas quimeras del Caos primordial, o de otro ser del que aún no tenemos constancia. Pero eso aun no se sabe. Así que empezare con mi relato:

…cuando todo estaba sumido en un Caos de oscuridad, envuelto entre las nieblas del amanecer de los tiempos. Cuando aún no existía nada salvo el Caos donde poblaban, entre la mas lúgubre crudeza y el frío más gélido y aterrador, las criaturas primigenias, sin ser vistas ni sentidas. Seres de aspecto espeluznante, dantesco y terrorífico. Aquellas criaturas servían al Gran Caos, su hacedor. Él las alimentaba de la más lúgubre oscuridad. Habitaban en planetas oscuros y caóticos que se regeneraban en explosiones de materia umbrosa. Éstas, a su vez, generaban nebulosas negras que, preñadas del Caos, parían más y más planetas crepusculares donde habitaban seres atemporales del Caos.

El corazón del Caos era tan ponzoñoso y nauseabundo que si las criaturas que lo poblaban lo vislumbraran, aunque solo fuera de soslayo, serían pasto del dolor más inenarrable de todos los tiempos, por lo que nacían ciegas pero dotadas de un poder extraordinario. Ansiaban reunirse con su señor. Surcaban los bastos territorios de pavorosa oscuridad en busca del corazón del Caos aun sabiendo que perecerían con sólo acercársele.

Al núcleo de aquella noche sin fin le faltaba el equilibrio y fue ahí cuando surgió, en medio de aquel corazón frió como el hielo, un puntito de luz al que llamaremos Ente. Era una criatura diferente a las que poblaban ese gran Caos. Ese puntito minúsculo fue creciendo hasta alcanzar el tamaño de un huevo y cuando el ser que habitaba en el huevo quiso eclosionar su morada, expandiéndose y tratando de aniquilar aquel Caos de oscuridad perpetua, las criaturas que lo poblaban intentaron rebelarse. Pero fueron engullidas por el torrente de luz emanante del nuevo ser rutilante que desprendía un calor abrasador.

La criatura era hermosa, de una extraordinaria belleza y dotada de un gran poder muy parecido al que tenía el Caos primitivo. Poseía unas ansias de crear y llenar todo de luz y seres de gran belleza. Parecía poder vencer al Caos pero la batalla no había acabado ya que, aun así, quedo una parte latente de Caos que, como una parte integrante y caótica del nuevo ser, sigue luchando en danza continua contra la nueva entidad. Su batalla se debe al ansia de retornar su antiguo reino de oscuridad sin fin, poblada de gigantescas entelequias que permanecen en nuestros sueños y pesadillas más horribles a la espera de que su hacedor tome el control y traiga la nebulosidad más negra y así poder tragarnos, como sustento de sus criaturas que hambrientas reclamaran alimentos a su todopoderoso señor.

Él fue el principio de todas las cosas, a la vez que será el final de todo. Cuando sus criaturas invadan su corazón y perezcan en su interior, presas de un dolor tan horrible que es mejor no mencionarlo.

El Caos contra el nuevo orden. Siguen y seguirán enzarzados en una lucha sin cuartel para hacerse con la hegemonía de todo lo creado e increado. Una lucha fraticida que irá mermando las fuerzas de los dos contrincantes. Ambos lucharan ferozmente por prevalecer sobre el contrario. Una batalla que será narrada en eones venideros. y serán guardados en los archivos arcanos, para ser recordados por futuras generaciones, de especies pensantes. Estas, glorificarán al Caos primitivo o al nuevo orden.

Más todo esto sucederá cuando hayan pasado millones y millones de años. Ahora, de momento, sólo somos parte de un sueño eterno que se vislumbra en el corazón del Caos primordial., soñador, creador de todo lo increado y creado. Tendremos que esperar a que se despierte el Arcano y busque su equilibrio para dar paso a la nueva criatura que, a su vez, nos de paso a nosotros como supuestas criaturas pensantes. Ya que en nuestro interior encerramos a nuestro Caos más negro y tenebroso que, mezclado con polvo del nuevo orden, nos hará hallar el equilibrio constante entre el Caos primigenio y el nuevo ser. Espero que tarde épocas ingentes de eones en despertarse de su sueño ya que, como criaturas pensantes que seremos, tendremos el poder de ser capaces de prevalecer sobre el Caos y el nuevo orden o seguiremos luchado, en una batalla sin fin, entre los dos ordenes. Quizás nos lleve a nuestra autodestrucción por no poder controlar ni a uno ni a otro, haciendo prevalecer al principio más básico: el Caos que hubo en un principio.

Pero eso, como ya dije al principio, puede ser un sueño o no.que podrá deberse al Caos primordial o a una criatura mucho más poderosa y anterior a él. Una quimera de destrucción continua, una iniquidad que deberemos temer más que al caos mismo. Porque, cuando se aburra de jugar con las dos entidades, las borrará de un plumazo y con ellos, nuestra existencia misma.

M. D. Álvarez

La Esfinge.

No era una criatura al uso. Era la criatura perfecta. Se situaba en una encrucijada de caminosy esperaba a que pasara algún incauto para plantearle su acertijo. Si lo adivinabas te concedía lo que quisieras pero ¡¡¡Ay de aquél que no lo acertase!!! Sería devorado por la enigmática esfinge y a la vista de los restos óseos que había a su alrededor, eran más los que no encontraban respuesta que los que sí.

Esfinge preciosa y enigmática. En apariencia parecía dócil. El torso de doncella y el tronco de león, llevaba dos alas enormes que la transportaban a las encrucijadas que quisiera. Hasta que llegó a una en la que casualidades del destino se topó con otra de su especie. Ninguna se atreve a preguntar.

M. D. Álvarez